Perdemos milenios en decenios, no podemos perder la cultura popular ni su arquitectura tradicional. ¡Ojalá consigamos hacer realidad esta utopía! #SalvemosLosPalomares

Matanza de los Oteros y la utopía de los palomares en la televisión cubana

A Cuba aun la tengo en la retina de mis ojos y como ha dicho el gran Robés "En La Habana nace el color del Caribe, yo creo que el azul se inventó allí",  yo también doy fe de ello. Hace poco tiempo he vuelto a sentir esa tierra a la que tanto adoro, en realidad es una de mis tantas utopías, que ojalá pueda hacer realidad a corto plazo.

En Cuba TV vuelven las crónicas del domingo que presenta cada semana el periodista cubano Julio Acanda, parece un reportaje cruel y un mazazo para gran parte de los pueblos de nuestra provincia, pero es la triste realidad, solo hay que abrir un poco los ojos a nuestro alrededor y VER.

Hace unos días mi amiga desde La Habana, me comentó que en la televisión cubana había salido un reportaje sobre un pueblo de León, nada menos que Matanza de los Oteros, incluso que hablaban de los palomares, mi otra utopía, Nos pusimos manos a la obra, ella desde La Habana y yo desde León para conseguir este vídeo, escribimos a la televisión cubana y mi amiga a través de conocidos  lo consiguió.

Guardo  bonitos recuerdos de cuando estuve haciendo el inventario de los palomares tradicionales por Matanza de los Oteros,  por cierto es un pueblo con un encanto especial, como todos los pueblos de nuestra provincia y por los que debemos luchar con garra, defendiendo sus Juntas Vecinales, los palomares, sus gentes, sus montes, etc.

Señores políticos de todos los partidos que se gastan nuestro dinero, los palomares de nuestra provincia se mueren y vuelven a la tierra de donde salieron, nuestros pueblos agonizan gracias a sus leyes y el modo que tienen tan sutil de estrangularlos, quienes pueden hacer algo no hacen nada, solo se acuerdan de nuestros pueblos y nuestras gentes en sus campañas electorales ¡¡qué pena que se olviden tan pronto de donde han salido ustedes.!!

Este post es un S.O.S a nuestros palomares, otro S.O.S urgente a nuestros pueblos y una vez más gracias Cuba, por hacerme sentir tan especial en esa tierra.

Por cierto es una maravilla la cultura que se tiene allí sobre las palomas, de hecho tengo una deuda que dejé pendiente  este verano con mi amigo Kevin (13 años) de llevarle una pareja de mis palomas cuando tenga la oportunidad de volver a Cuba y traerme una pareja de las suyas, en otro momento mostraré su palomar y sus palomas.


Para que sigamos disfrutando de nuestro paisaje con sus palomares tradicionales, debemos cuidarlos y protegerlos, ya que forman parte de nuestra arquitectura tradicional. 

Pero para poder proteger nuestro patrimonio, primero debemos conocerlo.

Post publicado en el periódico digital de iLeon.com


Palomar en Matanza de los Oteros (León)
Irma.-

Concha Casado ¡gracias y enhorabuena!


Gracias Concha por enseñarnos a querer nuestro patrimonio, gracias por regalarme tu tiempo y tu dedicación con los palomares de nuestra provincia, gracias por enseñarme a encontrar en La Cabrera ese cariño tan especial que regala sus gentes, desde que llegas hasta que te vas y sobre todo gracias por compartir tu amistad.

Gracias por confiar plenamente en mí y regalarme tus diapositivas de palomares, las cuales guardo con un cariño muy especial, espero que cuando termine mi trabajo de campo sobre el inventario de nuestros palomares tradicionales de la provincia de León, podamos hacer el trabajo conjunto y darlo a conocer, ya que como has dicho en repetidas ocasiones "para salvar nuestro patrimonio primero tenemos que conocerlo" sino dificilmente podremos salvarlo.

Gracias por regalarme esa chispita en tu mirada cada vez que hablamos sobre este proyecto, gracias por ser nuestra "Presidenta de Honor" en la Asociación de Amigos de los Palomares de León.

Gracias por arroparme en la conferencia que di en  el Museo Etnográfico de León, junto con Jesús Celis y José Carbajo para presentar la pieza del mes: Los palomares de León.

Y sobre todo gracias por regalarnos a todos los leoneses tu legado y tu dedicación por el patrimonio de nuestra tierra.

Cada vez somos más los utópicos que  creemos que las utopías se pueden hacer realidad y ojalá tu grito de ¡¡ayudarme a sacar esta labor adelante!! llegue a muchos oídos y nos concienciemos todos los leoneses que no podemos perder tal riqueza.

Enhorabuena Concha por esa merecidísima Medalla de Oro de la Provincia.

Post publicado en el blog de Ileon.com

Irma.-

Banco de Semillas en el viejo palomar de Amayuelas de Abajo



Ante la preocupación  por la desaparición progresiva de variedades de cultivo tradicionales, reconvirtieron un antiguo palomar en un banco de semillas. Cada nidal del palomar alberga una especie. Se puede solicitar el uso de estas semillas para cultivarlas de forma ecológica y contribuir a su mantenimiento. 


Allá por el 2011 en Amayuelas de Abajo crearon un campo de trabajo para restaurar su palomar, curiosamente nosotros acabábamos justo de restaurar nuestro palomar utópico, pero nuestro palomar decidimos llenarlo de palomas.


No podemos dejar huérfanas de semillas autóctonas a nuestras huertas, 
ni los palomares huérfanos de palomas.

Irma Basarte10.-

La casa alejada de los berrinches del viento

**  Publicado en La Crónica de León, pincha aquí para leer el artículo que hicimos sobre los palomares del sur de León Toño Morala y yo.

ARQUITECTURA POPULAR

La casa alejada de los berrinches del viento

El sur de la provincia está sembrado de palomares diversos y en diferente estado de conservación


IRMA BASARTE
T.Morala /I. Basarte / León
En el suave arrullar de la noche, entre el ulular del búho, las palomas duermen tranquilas en la gran casa del palomar. Una construcción de origen popular y alejado de los berrinches del viento sobre losárboles en otoño y cerca del agua para el baño matutino. Una destreza de la arquitectura de la sobrevivencia encima de una tierra de barro y guijarros sobre la que el ser humano ha tenido que doblegarse y pacientemente mimetizarse en el sano oficio de la vida. En el sur de León, entre otros patrimonios, se construyeronpalomares de diversas formasy tamaños, pero todos al servicio del hambre en tiempos nomuy lejanos, y que las familias más pudientes construían para ayudar al sustento. Cabe también comentar lo terrible de las enfermedades en la posguerra y de entre ellas la tuberculosis, que hizo estragos en las poblaciones más humildes; los palomares y la cría de pichones palió en buena manera el hambre y parte de las enfermedades de la miseria. Entresecanos y barbechos, oteros de fraguados ocres, alejados unos de los otros, los palomares vigilan a los horizontes. De barro, adobe o tapial en los muros, teja y madera son los materiales básicos empleados en los palomares que dibujan formas distintas según la planta sea circular, cuadrada, rectangular o poligonal. En las paredes interiores anidan las palomas y el acceso sólo es posible a  través de pequeñas aberturas situadas en el tejado; troneras de diversos tipos engalanan las entradas a los palomares. Una puerta apenas permite la entrada de personas, para dejar alimento, agua, recolectar los pichones y retirar la palomina que se destina al abono de los campos.

Lo primero que se tenía en cuenta a la hora de levantar un palomar era su situación, fuera o dentro del poblado, pero siempre orientado al mediodía para que el sol diera de lleno, algo al parecer imprescindible para las palomas. Con los huecos de paso para la entrada y salida de palomas; siempre protegidas de los vientos del norte y cuyo tamaño impida el acceso al interior de las aves rapaces, sobre todo del milano. Una vez más, el azar, un aliado pocas veces ausente de las mejores creaciones populares, o tal vez esa grandeza inherente a las obras realizadas con sabiduría y humildad, hacen posible que allí donde, aparentemente, sólo se pretendió una solución a un problema material, pueden encontrarse valores estéticos de gran sencillez, pero con una belleza a contemplar. De vez en cuando uno se asoma a la arquitectura de las tracerías, respiraderos de gran belleza y singularidad; esta decoración se concentra en los tapiales o remates de la cumbre, aleros y muros guardavientos, con gran variedad de figuras y filigranas. De la palomina ya hablaba el hidalgo del Lazarillo de Tormes: “Tengo un palomar, que a no estar derribado como está, daría cada año más de doscientos palominos. Y otras cosas que me callo...”.

En el sur de León destacan los palomares de barro, esa tierra que nuestros antepasados supieron trabajar con agua y paja, para hacer el tapial y adobe que sirvieron para construir esos maravillosos palomares que han ido llegando a duras penas hasta nuestros días. Estas viejas construccion esestán a punto de extinguirse si no empezamos a valorarlas como es debido, tanto las instituciones como los propios dueños, tienen o tenemos que mentalizarnos que debemos conservarlos si no queremos que vuelvan a la tierra de donde han salido, puesto que en la actualidad parece que todo lo que huela a pueblo está condenado a desaparecer y no debemos permitirlo, ya que los caminos para ir a nuestros palomares tienen que seguir siendo de tierra y no de asfalto, como se pretende. Cuando paséis cerca de un palomar observarlo con atención, ya que tal vez estéis contemplando los últimos palomares que quedan en pie en nuestra provincia. Salvarlos a todos puede resultar una utopía complicada, pero las utopías se consiguen hacer realidad siempre y cuando se luchen por ellas, pero nunca desde el sofá, desgraciadamente este siglo XXI los hará volver a la tierra si no se toman medidas urgentes.


Irma.-

COLABORACIÓN: LOS PALOMARES EN EL SUR DE LEÓN #Salvemoslospalomares



Palomar del Molino de los Curas
 en Mansilla de las Mulas
Fotos y documentación Irma Basarte.
Texto: Irma Basarte, Toño Morala.

      En el suave arrullar de la noche, entre el ulular del búho, las palomas duermen tranquilas en la gran casa del palomar. Una construcción de origen popular y alejado de los berrinches del viento sobre los  árboles en otoño y cerca del agua para el baño matutino. Una destreza de la arquitectura de la supervivencia encima de una tierra de barro y guijarros sobre la que el ser humano ha tenido que doblegarse y pacientemente mimetizarse en el sano oficio de la vida. En el sur de León, entre otros patrimonios, se construyeron  palomares de diversas formas  y tamaños, pero todos al servicio del hambre en tiempos no  muy lejanos, y que las familias más pudientes construían para ayudar al sustento. Cabe también comentar lo terrible de las enfermedades en la posguerra y de entre ellas la tuberculosis, que hizo estragos en las poblaciones más humildes; los palomares y la cría de pichones palió en buena manera el hambre y parte de las enfermedades de la miseria. Entre  secanos y barbechos, oteros de fraguados ocres, alejados unos de los otros, los palomares vigilan a los horizontes. De barro, adobe o tapial en los muros, teja y madera son los materiales básicos empleados en los palomares que dibujan formas distintas según la planta sea circular, cuadrada, rectangular o poligonal. En las paredes interiores anidan las palomas y el acceso sólo es posible a  través de pequeñas aberturas situadas en el tejado; troneras de diversos tipos engalanan las entradas a los palomares. Una puerta apenas permite la entrada de personas, para dejar alimento, agua, recolectar los pichones y retirar la palomina que se destina al abono de los campos. 

Palomar de Valderas
Lo primero que se tenía en cuenta a la hora de levantar un palomar era su situación, fuera o dentro del poblado, pero siempre orientado al mediodía para que el sol diera de lleno, algo al parecer imprescindible para las palomas. Con los huecos de paso para la entrada y salida de palomas; siempre protegidas de los vientos del norte y cuyo tamaño impida el acceso al interior de las aves rapaces, sobre todo del milano. Una vez más, el azar, un alia­do pocas veces ausente de las mejores creaciones populares, o tal vez esa grandeza inherente a las obras realizadas con sabiduría y humil­dad, hacen posible que allí donde, aparentemente, sólo se pretendió una solución a un problema material, pueden encontrarse valores estéticos de gran sencillez ,pero con una belleza a contemplar. De vez en cuando uno se asoma a la arquitectura de las tracerías, respiraderos de gran belleza y singularidad; esta decoración se concentra en los tapiales o remates de la cumbre, ale­ros y muros guardavientos, con gran variedad de figuras y filigranas. De la palo­mina ya hablaba el hidalgo del Lazarillo de Tormes: «tengo un palomar, que a no estar derribado como está, daría cada año más de doscientos palominos. Y otras cosas que me callo...».

Palomar en Santas Martas
 En el sur de León destacan los palomares de barro,  esa tierra que nuestros antepasados supieron trabajar con agua y paja,  para hacer el tapial y adobe que sirvieron para construir esos maravillosos palomares que han ido llegando a duras penas hasta nuestros días. Estas viejas construcciones  están a punto de extinguirse si no empezamos a valorarlas como es debido, tanto las instituciones como los propios dueños, tienen o tenemos que mentalizarnos que debemos  conservarlos si no queremos que vuelvan a la tierra de donde han salido, puesto que en la actualidad parece que todo lo que huela a pueblo está condenado a desaparecer y no debemos permitirlo, ya que los caminos para ir a nuestros palomares tienen que seguir siendo de tierra y no de asfalto, como se pretende. 

Cuando paséis cerca de un palomar observarlo con atención, ya que tal vez estéis contemplando los últimos palomares que quedan en pie en nuestra provincia. Salvarlos a todos puede resultar una utopía complicada, pero las utopías se consiguen hacer realidad siempre y cuando se luchen por ellas, pero nunca desde el sofá, desgraciadamente este siglo XXI los hará volver a la tierra si no se toman medidas urgentes.

** Nueva colaboración de Toño Morala e Irma Basarte en el Blog del Museo Etnográfico de León: y seguimos con los PALOMARES.

Conferencia sobre los palomares de León en el Museo Etnográfico de León #Salvemoslospalomares


Maquetas que donó Jose Antonio Carbajo al Museo Etnográfico de León
Jesús Celis (Director del Instituto Leonés de Cultura) e Irma Basarte Diez
Jose Antonio Carbajo, Concha Casado, Jesús Celis e Irma Basarte Diez




Concha Casado repartiendo postales de los palomares de La Cabrera a los asistentes
Jose Antonio Carbajo regalando un palomar de La Cabrera a Concha Casado


Cuelgo algunos de los momentos de la conferencia que se dió en el Museo Etnográfico de León, Concha Casado es la Presidenta de Honor de esta Asociación y para mi fue un placer haber estado rodeada y arropada por Jesús Celis, Concha Casado y Jose Antonio Carbajo.

Gracias al Museo Etnográfico de León por haberme invitado a la presentación de la pieza del mes. Las fotos fueron cedidas por el Museo.

Irma.-

Dos utópicos de los viejos palomares en un solo museo #Salvemoslospalomares


El palomar de Santas Martas
** Artículo publicado en La Crónica de León, pincha aquí para leerlo.

Los palomares protagonizan esta tarde la ‘Pieza del mes’ del Etnográfico.

F. Fernández / Mansilla

Los palomares protagonizan una de las iniciativas habituales del Museo Etnográfico Provincial, la Pieza del mes. Para ello cuenta con dos singulares personajes, dos utópicos, José Antonio Carbajo e Irma Basarte.

Carbajo ha donado un buen número de ejemplares de su colección, una de las más completasde maquetas de palomares de León, especialista en este elemento particular al contar el Centro de Interpretación de Tierra de Campos en Paredes de Nava con una exhibición permanente de más de 250 maquetas.

La actividad se completa con una charla de la ‘gran utópica’, Irma Basarte, quien comenzó a interesarse por los palomares casi de manera anecdótica, para completar unos datos para su blog, y acabó enganchada en este mundo y ya ha catalogado cerca de mil representantes de estos modestos elementos arquitectónicos en la provincia de León. “Desde 2008 escribo en este blog sobre cosas de León, en general, y al buscar información sólo encontré una publicación sobre palomares de León, de Díez Anta. Así que empecé en 2009 a visitar palomares”. La realidad que ha encontrado no es muy alentadora. “Muchos están muy deteriorados y otros están muy mal restaurados, que hay casos, o muy deteriorados y con pocas vistas de que se vayan a recuperar pues la cría de pichón ha caído en desuso”.

Distinta es la pasión de José Antonio Carbajo, palentino afincado en el País Vasco. “Me inscribí en un taller de barro en Vitoria, y después de practicar con jarrones, decidí probar con palomares, que es el recuerdo que siempre tuve de mi tierra”. Ha preferido donarlos al museo pues, explica, “si quisiera cobrar el trabajo que llevan me llamarían ladrón”.



Irma.-