
Irma Basarte recoge este viernes en Tarragona el premio Bosque Habitado de la Fundación Ones Mediterrania por tesón en rescatar un patrimonio olvidado.

Irma Basarte Diez en el interior de un palomar de su libro Palomares Singulares de España.josé benito ruiz / irma basarte

La Rambla de Tarragona luce estos días unas banderolas con la imagen del interior de un palomar de barro. En el estrecho pasillo que divide los nidales, una mujer, cámara en mano, se dispone a retratar un detalle de esta «vivienda» de palomas.
Irma Basarte Diez, «Irma, la utópica», es la protagonista de esta escena que se balancea al aire en la céntrica calle tarraconense. La fotografía anuncia la próxima entrega de los premios de la Fundación Ones Mediterránea en trigésimo segunda edición, en los que la leonesa ha sido reconocida en la modalidad de Bosque Habitado por su implicación en la divulgación de los palomares.
La presidenta de la Asociación de Amigos de los Palomares de León inició en 2010 la ardua tarea de inventariar los palomares de León, al mismo tiempo que restauraba, junto a su compañero de vida, Miguel Pastrana Bermejo, un palomar que habían adquirido en Santas Martas.
El blog La utopía del día a día, que lanzó en aquella época dorada de la blogosfera, fue como tirar una piedra en un lago y empezar a formarse una onda expansiva que sigue creciendo.
Con el entusiasmo de leonesa que hace y deja hacer, completó la relación con más de 1.300 ejemplares localizados en prácticamente todos los rincones de la provincia, de las tierras llanas, donde más abundaban estas construcciones, hasta los pequeños palomares de Cabrera, o los históricos como el que fue propiedad del Monasterio de Carracedo.
Una labor de pico y pala, realizada a base de kilómetros y disparos de cámara, que trascendió fronteras y propició la restauración del antiguo convento, adquirido por el Ayuntamiento de Carracedelo, gracias a la donación de un matrimonio holandés que conoció el utópico empeño.
Irma Basarte fue premiada por la Fundación Prada a Tope por este logro y, mientras el inventario de palomares de León dormía el sueño de los justos en un cajón de la Junta de Castilla y León, ella invirtió el dinero en hacer una exposición con una selección de fotografías que se pudo ver en el Museo de los Pueblos Leoneses de Mansilla de las Mulas.
En la utopía de los palomares todo va encadenado. El fotógrafo José Benito Ruiz vio el trabajo de la leonesa y le propuso un proyecto que aún está rulando. La pareja ha fotografiado los palomares singulares de España, un trabajo que han volcado en dos tomos cuya última presentación se celebró el Toro la semana pasada.
«Es una utopía hecha realidad», asegura Irma Basarte sobre el premio Ones Mediterrania. Es su frase de oro. Para esta leonesa, cada pequeño logro es una utopía cumplida. Tanto empeño pone en el proyecto como disfrute en cada resultado.
La utopía de los palomares ha tenido otra de sus ondas expansivas en el programa de Radio 3 de RNE El Bosque Habitado, motivo por el que la fundación catalana ha decidido otorgarle el premio que lleva el nombre de este espacio que dirige la periodista María José Parejo.
«Participa compartiendo temas relacionados con patrimonio, naturaleza y cultura desde una perspectiva crítica y reflexiva», señala la fundación sobre la labor divulgativa de la 'utópica Irma'. La protección del patrimonio rural, especialmente la preservación e historia de los palomares tradicionales de España, que ella misma ha investigado y difundido, se reconoce entre los méritos para otorgarle el reconocimiento.
Una de sus utopías pendientes es la recuperación de los palomares urbanos. Y por ellos levantará la voz en el Tinglado 1 del Port de Tarragona donde recogerá el premio este viernes 5 de junio. «En la ciudad tenemos manía a las palomas, pero, el problema es que no tenemos los palomares que había», subraya. «Voy a reivindicar los palomares urbanos», asevera. Y también los rurales, para animar a «restaurarlos, cuidarlos y llenarlos de palomas», añade.
El premio Ones Bosque Habitado lo va a disfrutar compartiendo el momento con algunas de las personas que la han acompañado en sus utopías, desde el matrimonio holandés que hizo posible la restauración del palomar de Carracedo del Monasterio hasta la familia francesa que ha convertido un palomar en una casa de turismo rural y que le abrió las puertas a su exposición para hermanarla con los palomares de la región de Beaumont-de-Lomagne.
«Fue emocionante unir los palomares de León con los del sur de Francia», señala al admitir que el proyecto, su utopía, «no termina nunca. Terminará con nosotros", dice medio en broma, medio en serio.
«Cuidar la memoria es cuidar nuestro futuro y es una manera de cambiar el mundo", dirá la utópica Irma al recoger el premio Ones
«Cuidar la memoria es cuidar nuestro futuro y es una manera de cambiar el mundo», es la frase con la que rematará su intervención.
Ella se aplica el cuento. Como buena utópica ya se ha puesto, junto con Miguel, a restaurar su palomar de Santas Martas, a pesar de que, ironías de la vida, no ha logrado la subvención del Instituto Leonés de Cultura para hacer la obra. «Lo vamos a hacer igual», recalca.
Mientras tanto, las banderolas de la Rambla de Tarragona ondean la utopía con Irma Basarte metida hasta el fondo en uno de los palomares que retrató en Palencia para el libro Palomares Singulares de España.
Publicado en Diario de León

La investigadora leonesa especializada en los palomares tradicionales Irma Basarte ha sido galardonada con uno de los galardones de la Fundación Mediterrània Mare Terra por su labor en la protección y salvación de estas construcciones tradicionales.
Ha sido en la trigésimo segunda gala de los Premios Ones Mediterrània donde Irma Basarte Díez –muy conocida y valorada en León por su web La Utopía del día a día– ha sido reconocida con con el premio Ones Bosque Habitado “por su labor en la defensa y conservación de los palomares tradicionales”. El jurado ha destacado que su trabajo “ha contribuido de manera decisiva a recuperar estas construcciones, evitando su desaparición y promoviendo su valor como parte del patrimonio cultural y del paisaje rural”.
Irma Basarte tiene dos libros sobre los palomares, uno, Palomares singulares de España, y otro centrado en los de la actual autonomía, Los palomares de Castilla y León, escritos en conjunto con José Benito Ruiz. Y es una declarada defensora desde hace años de la recuperación de estas construcciones para que no se pierda su curiosa arquitectura popular.
Los galardones, que cumplen más de tres décadas, se han consolidado como una cita de prestigio nacional e internacional dedicada a promover el compromiso con el medio ambiente, la solidaridad, la cultura y los derechos humanos. En esta edición, la organización ha puesto el foco en la protección del entorno mediterráneo y ha reunido a activistas, representantes institucionales y entidades colaboradoras vinculadas a la sostenibilidad y la acción social.
Junto a Basarte, los Premios Ones 2026 han distinguido también a personalidades y organizaciones como Alberto Salas, Pouneh Attari-Nejad, Manuel Gerena, Mercè Rovira, Ramón Franquesa, Afra Blanco, Arturo Larena, la empresa 2G Chemical Plastic Recycling y el centro gallego CEIDA, reconociendo trayectorias y proyectos que impulsan acciones positivas en ámbitos como la conservación ambiental, la economía circular, la cultura, la investigación y los derechos sociales.
Con estos galardones, Mare Terra Fundación Mediterrània reafirma su objetivo de generar conciencia social y medioambiental y de visibilizar iniciativas que contribuyen a construir un mundo más justo y sostenible.
Publicado en iLeon.eldiario.es
Irma Basarte y su asociación Amigos los Palomares acaban de recibir el importante Premio Ones Bosque Habitado de la Fundación Mediterrània.

Cuando alguien acepta de buen grado que desaparezca de la conversación su apellido oficial, Basarte, para pasar a ser “La Utópica”, Irma La Utópica, ya es evidente que además de saber qué camino tomó es además feliz en él, celebra cada avance y, como en la primera etapa, no está dispuesta a rendirse.
Tal vez haya flaqueado en alguna ocasión, no lo parece, pero se le sube el ánimo rápidamente, vuelve a irse a vivir en la utopía, cuando un matrimonio holandés se suma al proyecto, avanza hasta el infinito su catálogo de palomares, vez la luz dos preciosos y documentados volúmenes de palomares de todo el país, se multiplican las exposiciones y charlas... es evidente que Irma sigue caminando a lomos de “La utopía del día a día”.

Y no se va a apear pues acaba de recibir otra inyección de autoestima y gasolina utópica: Es una de las galardonadas en unos premios de evidente prestigio, los Ones Bosque Habitado de la Fundación Mediterrània Mare Terra, que en la gala de entrega de la 32 edición le dijeron a la leonesa que premiaban “el trabajo de investigación y divulgación, la apuesta por rescatar del olvido estas construcciones tradicionales y poner en valor su importancia histórica, etnográfica y paisajística de los palomares”.
¡Como para apearla de sus utopías! ¡como para rendirse Irma de su lema de batalla: “Salvemos los palomares”!
“Y seguimos soñando”, dice el lema de los premios... y le gusta a Irma.
Publicado en La Nueva Crónica
En las ruinas silenciosas de los palomares olvidados,
aún susurra el eco de los arrullos de las palomas.
#PalomaresSingulares
#SalvemosLosPalomares
Los campos de girasoles y los palomares son pura armonía
entre la tierra, el sol y los arrullos de las palomas.
#PalomaresSingulares
#SalvemosLosPalomares
ETNOGRAFÍA
Irma Basarte y José B. Ruiz completan su obra sobre ‘Palomares singulares de España’ con un monográfico que resume la riqueza de Castilla y León en 500 fotos.

Palomar de Fáfilas con paisaje primaveral elegido para la portada del segundo tomo. IRMA BASARTE / JOSÉ B. RUIZ
Un palomar que se alza sobre un campo en plena explosión de la primavera en Fáfilas es la puerta de entrada a la segunda parte de ‘Palomares singulares de España’. La magna obra de la investigadora leonesa Irma Basarte y el fotógrafo valenciano José Benito Ruiz recorre las nueve provincias de Castilla y León a través de estas singulares construcciones que fueron uno de los en la economía agraria y de subsistencia de España durante siglos y ahora, en una cantidad demasiado abultada, corren el riesgo de desaparecer.
La utopía de los palomares cierra el círculo, aunque la espiral de documentación seguirá viva. Todo empezó en Santas Martas en 2010, cuando Irma Basarte y Miguel Pastrana se enamoraron de un palomar de Santas Martas y se propusieron comprarlo y restaurarlo. La empresa no fue fácil. El dueño del palomar no era propietario de la finca, por lo que tuvieron que comprar la tierra y el edificio. Cuando ya todo parecía encarrilado, se les cayó una pared del palomar.

Palomar de Nogales.IRMA BASARTE / JOSÉ B. RUIZ
¿Qué más podía pasar? Pues que la restauración se culminó felizmente y hoy es uno de los pocos palomares con palomas que existen en la provincia de León. La Asociación de Amigos de los Palomares se encargó de poner esta primera piedra —o mejor dicho, adobe— de la utopía leonesa de los palomares.
Irma Basarte se ha empleado a fondo en la tarea. Durante estos tres lustros ha inventariado los palomares de la provincia de León, más de 1.300 en 2017, aunque probablamente queden en pie algunos menos. La utopía recibió otro impulso en 2012 cuando un matrimonio holandés, Hanneke y Ruud Loman, se puso en contacto con la asociación con el interés de restaurar un palomar. Y así se rescató del olvido el que perteneció al monasterio de Carracedo, se consiguió poner a nombre del Ayuntamiento de Carracedelo y fue restaurado con 24.000 euros. Decenas de palomas crían en sus nidales. Es el palomar más antiguo de la provincia y se rehizo en 1769.
La utopía de Irma se cruzó con el ojo de José Benito Ruiz en un curso de fotografía en el que quería perfeccionar su técnica. Se propusieron recorrer España y capturar con el objetivo lo que queda de este patrimonio singular.

Palomar de Santas Martas.IRMA BASARTE / JOSÉ B. RUIZ
De la rica Andalucía, en cuestión de palomares, a la escasez de estas construcciones en Navarra, de las que solo hallaron testimonio en algún castillo. De las cuevas de Alcorisa a los hórreos de Galicia, o los palomares urbanos que hubo en ciudades como Barcelona o Valladolid, pero también en León, coronando los famosos urinarios conocidos popularmente como ‘Mezquita de Ben I Mea’, como apunta Jesús Celis en el primer tomo, publicado en primavera, «no existe construcción popular con tal riqueza de formas, variedad de materiales autóctonos y de expresividad plástica».
«Pocas veces con tan poco se ha conseguido tanto», anota Celis. A lo que Irma Basarte añade: «Hoy en día no solo no somos capaces de hacer algo igual, sino que ni siquiera somos capaces de conservalos». Pero las utopías no se detienen en los lamentos. «El progreso consiste en seguir haciendo de la utopía una realidad», subraya.

Varios palomares del libro 'Palomares singulares de España' en el tomo dedicado a Castilla y LeónIRMA BASARTE / JOSÉ B. RUIZ
El primer tomo de ‘Palomares singulares de España’, con más de 700 fotos, llegó en primavera con una foto invernal y el segundo acaba de aparecer, a las puertas del invierno, con una imagen primaveral. Los palomares de Castilla y León, con más de 500 fotografías, ocupan todas las páginas. «Los palomares forman parte intrínseca de la tradición» en sus nueve provincias.

Palomar de Valderas.IRMA BASARTE / JOSÉ B. RUIZ
Ávila es la que menos palomares ha conservado, aunque destaca por el palomar de Santa Teresa. En Burgos, predomina la mampostería aunque hay ejemplos de barrio en Iglesiarrubia y Villalmanzo. En León destaca el uso del barro, excepto en las zonas más montañosas como Montaña Central, Omaña y Cabrera. Los conjuntos de Galleguillos de Campos, Robledo de Losada y palomares muy singulares como el de Mansilla de las Mulas son los más destacados.
Palencia conserva muchos palomares con gran uso de barro. Los conjuntos de Villacedaler, Torremormojón, Támara de Campos o Boadilla del Camino son los más apreciados, al igual que palomares singulares en Santoyo, Astudillo, Monzón de Campos o Castrillo de Don Juan. En Salamanca hay ejemplos de barro y mampostería. El conjunto más curioso es el de Pozos de Hinojo por sus cinco palomares cilíndricos, dicen Basarte y Ruiz y también se distingue esta provincia por los palomares de planta hexagonal, como el Casasola de la Encomienda, los dos de Doñinos de Salamanca o el de Florida de Liébana.
Valladolid tiene «muchos y bellos palomares», con gran uso del barro y complejas cubiertas en varios niveles. Los conjuntos de Barcial de la Lomba y Melgar de Arriba son los que más llamaron la atención a Irma Basarte y José B. Ruiz. En Zamora se han fijado especialmente en los de Otero de Sariegos, Villafáfila, Villarrín de Campos o Villamayor de Campos.
En Segovia, la riqueza de palomares es «inabarcable». Destacan los conjuntos de Estebanvela, Barbolla, Languilla o Moral de Hornuez. Soria sobresale por la variedad de formas y el conjunto de Yelo con sus «curiosas cruces e inscripciones religiosas». La antigüedad de los palomares se muestra en esta provincia con el conjunto rupestre de las Cuevas de Ayllón.

Palomar de Villaornate.IRMA BASARTE / JOSÉ B. RUIZ
«Buscábamos la esencia del palomar y nos hemos centrado más en lo bonito que en la ruina», aunque también hay fotos que ilustran como la tierra vuelve a la tierra. La utopía sigue viva en tiempos distópicos. Tiene proyectos de exposición en Holanda y en Francia y la esperanza de que más gente se anime a conservar su palomar y que Gordoncillo sume a su oferta cultural el centro de interpretación del palomar en León.
Publicado en Diario de León