Os invitamos a conocer y a poner en valor los palomares tradicionales que hay a lo largo y ancho de nuestro país.
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La existencia de alrededor de 1.300 palomares, en desigual estado de
conservación, repartidos por toda la provincia evidencia la importancia
que este emblema de la arquitectura más humilde ha tenido y tiene en el
medio rural leonés. Con la ayuda de la experta Irma Basarte, nos
acercamos a algunos de sus ejemplos más interesantes y mejor
preservados.
Palomar en Fáfilas (Villabraz-León)
/ Irma Basarte Diez
Entrevista realizada en Radio León - Cadena Ser, pincha aquí para escuchar dicha entrevista.
Sin más elementos que su convicción de conservar la herencia cultural disponible, esta activa leonesa comenzó el siglo con la puesta en marcha de la Asociación de Amigos de los Palomares. Un grupo escaso de personas, devotos de estas construcciones (la presidenta de honor fue Concha Casado), comenzaron la tarea de inventariar los nidos en pie o en ruina sembrados por la provincia. No quieren incrementar cifras de socios, ni recaudar fondos, solo demandan colaboración para localizar estas edificaciones, pistas sobre su estado, o la modificación de la legislación existente para que los palomares puedan encajar en la normativa que procure sus cuidados.
Palomar del Monasterio de Carracedo restaurado por Hanneke y Ruud Loman
/ Irma Basarte Diez
Es infrecuente que, a estas alturas del siglo XXI, una persona en compañía de pocas almas más, entreguen su tiempo a una causa común sin lucro
alguno. El inventario de los palomares de la provincia, una herramienta
imprescindible para conocer su estado, no reportará beneficio visible a
su promotora, pero si beneficiará a la sociedad. Ahora
bien, si alteramos la escala de valores actual, quizá la práctica de la
solidaridad y el altruismo, por ejemplo, generen una satisfacción
personal que supera las sensaciones que provocan competiciones más
mundanas y personalistas. Irma Basarte Diez no obtiene mucha respuesta de la comunidad local, pero a cambio suscita el interés de revistas tan prestigiosas como el National Geographic o el de un matrimonio holandés que no dudó en restaurar un palomar de los listados por ella.